

La verdad está en los detalles
¡Hola! soy Gaby
Me fijo en los detalles (continuamente)
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Estoy vivo (temporalmente)








Me encanta intentar entender el mundo y cómo somos los humanos. Haciendo videos, escribiendo... lo que sea.


Toda una vida llamándome "papá"...
Type
Vídeo
Data
26/06/2009
Temes
educación
En el momento en que me convertí en padre, me planteé una cosa, entre muchas otras, sobre cómo quería que mis hijos me llamaran.
Lo habitual es no decidir nada, ya está dicho, me deberían llamar "papa".
Pero, ¿por qué tienen que llamarme "papa" si ese es mi nombre? Mi madre me llama por mi nombre, mis amigos me llaman por mi nombre, mi pareja me llama por mi nombre, mis abuelos... todos me llaman por mi nombre... ¿menos mis hijos?
Si lo piensas bien, mis hijos me dirán "papa" toda la vida simplemente porque durante el primer año y poco de sus vidas les resultó demasiado difícil pronunciar mi nombre. El resto de su existencia, lo dirán con la misma facilidad con la que dicen "papa".
Sé que puede parecer una reflexión algo tonta –y lo es–, que de una manera u otra, lo que me llamen no cambia nada. Simplemente me gusta encontrar cierta lógica en las cosas y razonar, y en este caso, no la veo.
Es evidente que en todas las culturas se suelen utilizar palabras sencillas para nombrar a los familiares más directos... abuela, abuelo, tía, tío, papa, mamá, etc., pero que algo lo haga todo no es motivo suficiente para hacerlo.
A mis padres les llamo "papa" y "mama" porque así me enseñaron, y ahora sería demasiado tarde y extraño cambiarlo; pero tenía claro que quería que mis hijos me llamaran por mi nombre. A mi pareja le dicen "mama" porque le gusta más, es su opción libre, no se trata de imponer mi visión en la familia.
Muchas veces, cuando alguien oye que mis hijos me llaman por mi nombre, piensa que no soy un padre de verdad; de hecho, eso no me preocupa... mientras yo lo sepa. Lo que sí encuentro más injusto –aunque tampoco me preocupa – es la gente que piensa que me llaman por mi nombre porque quiero ser un padre “cool”, un colega.
Yo no soy un colega de mis hijos, soy su padre y cuando tengo que regañarles, lo hago; y si tengo que alzar la voz, lo alzo; y si debo impartirles una lección para que aprendan, se la doy.
Se dice que a finales de los 70, una corriente hippie hacía que se llamara por el nombre a los padres porque así era más "guay", más colega... pero ese no es mi caso.
Incluso, en alguna ocasión, alguien se molestó al oír que me llamaban por mi nombre... le pregunté por qué le molestaba y me dijo que me tenían que llamar "papa" porque siempre se ha hecho así y es lo normal...
Para mí no es un motivo suficientemente convincente hacer algo solo porque siempre se ha hecho así, aunque reconozco que hago muchas cosas simplemente por costumbre sin detenerme a pensar en ello... pero mira, en este caso sí lo he meditado.
De hecho, si te fijas, nadie dice "papa" cuando habla de su padre, al menos en nuestro hogar, entre personas que no son de la familia inmediata; por tanto, "papa" queda restringido a un círculo íntimo, el círculo en el que aprendimos a hablar y en el que nos resultaba más fácil decir "papa" que, por ejemplo, "Gaby", cuando aún no sabíamos mucho.
Quiero que me llamen por mi nombre por una sencilla razón... porque es mi nombre.
Obviamente, tampoco los obligaré a hacerlo...